El perro chico
entre la ruta
y nuestra puerta
quiere comer mi amor
y devorarme.
Ayer se disfrazó de sueño
malo
antes de la tormenta
por la noche.
Yo le tiraba piedras al perro
pequeño
que era otro perro
en el sueño
un perro grande.
Me desperté de golpe
entre ladridos.
Nadie me abrió la puerta
desde adentro.
3 comentarios:
cómo me volteás el cerebro para mostrarle que del otro lado hay más poesia. gracias tany
(anónima maritza)
gracias mariposa! ando ponièndome al dìa en estos menesteres blogueriles
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